Labriego Sencillo

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Ilusos por Obama

Ilusos por Obama

Abdennur Prado
Rebelión

Si Obama fuera sudamericano lo llamarían populista. Pero el cinismo de Bush y Cheney hace que su idealismo sea no solo disculpable, sino incluso necesario. Necesario para que todo siga igual. Esto es la ‘democracia’ americana: tener un presidente tan horrible que haga que cualquier cambio haga a la gente sentirse ilusionada. Y Obama es un gran retórico, que nos ha contado un hermoso cuento: el hijo de un inmigrante musulmán africano puede llegar a ser presidente de los Estados Unidos de América. Un cuento que, sin ironía, podemos calificar como histórico. Un cuento a través del cual los Estados Unidos se sienten redimidos. El retorno de la esperanza en medio del campo batalla. Lo confieso: soy uno de los millones de fans de Obama esparcidos por el mundo. Me puse a llorar al oír su discurso ante la Convención demócrata. Realmente brillante.

Más allá de la euforia, Obama me interesa no como manifestación del sueño americano, sino como expresión de la danza entre idealismo y realismo. El pragmatismo es la filosofía norte americana por excelencia, se presenta como la superación de esta dicotomía. Obama es lo que William James llamaba “un espíritu delicado”: idealista, intelectualista, optimista, religioso… Pero sabe sumar las cualidades del “espíritu rudo” o empirista: se atiende a los hechos. Es pues un perfecto pragmático.

Sobre la base del pragmatismo, todo es posible en América. Toda teoría, como toda idea, es relativa al drama que la encuadra. La paz es relativa, tan relativa al menos como la reconciliación o la esperanza. Se trata de técnicas narrativas que deben dosificarse convenientemente. Lo importante son los resultados, el producto bruto, la victoria. Obama dice: América ya no es racista: y yo soy la prueba de ello, pues voy a ganar las elecciones. Ricos o pobres, blancos o negros, demócratas o republicanos. Todos somos americanos, unidos por un destino manifiesto… Dios bendiga a América.

El llamado idealismo de Obama es típicamente norteamericano. La prueba es que ha dado resultados. El resultado esperado no es cambiar el mundo, sino ganar las elecciones y renovar el sueño americano. Esto es tan evidente que sorprende la incredulidad de las masas, pero aún más la de determinados ‘intelectuales’ (pero los palestinos no se hacen ilusiones). Obama no es un idealista: es un actor que calcula con técnica las ilusiones que despierta. Se asegura de que las ilusiones se transformen en dólares, que a su vez deben transformase en votos. Allí donde las ilusiones no dan votos, deja de lado todo idealismo.

El caso de Israel es especialmente claro. No es que Obama sea sionista, pues no es más que un político, y un buen político no es esclavo de sus ideas, solo las utiliza. Obama es pro-sionista por imperativos del guión. Si es necesario apoyará la invasión y los bombardeos del Líbano, cosa que hizo. Y el primer cargo que ha hecho público (el director de su gabinete) es un sionista radical. Pero para no romper con el cuento que nos cuenta, se apoya en el idealismo sionista. Los colonos y sus ideales progresistas. Los kibbutz como modelos de comunidades basadas en la fraternidad. El hecho de que esas colonias se levanten sobre montones de cadáveres no parece importarle: lo importante es ser fiel al guión, al drama que nos vende. Así, para justificar su apoyo al sionismo, no duda en equiparar a los sionistas con los afro americanos. Se trata de comunidades hermanas, nos dice. Eso explica que él mismo sea sionista, sin necesidad de romper con el cuento que nos cuenta.

Obama es un pragmático que despierta ilusiones para sus propios fines. Es un gran político. La política moderna es un espectáculo. Es decir, una impostura. Y el espectáculo requiere idealistas. Si Obama ha ganado es porque los americanos necesitaban una escena romántica para no pensar más en los cadáveres que el sherif  ha dejado atrás. Necesitaban una emoción positiva tras la adrenalina generada por la masacre. Cuando las “cualidades rudas” ( Bush o el hard power ) han colapsado el sistema, se hace necesario apelar a las “cualidades delicadas” (Obama o el soft power ) para desatascarlo. Un poco de esperanza que nos permita tirar de la cadena. Y que la vida continúe. Tras el triunfo de Obama, Norteamérica ya no es las cárceles de Abu Ghraib o de Guantánamo, sino de nuevo el sueño americano. Obama o la redención de Norteamérica. Devolver la ilusión al pueblo norteamericano, tanto como a sus quinta columnistas extranjeros (que son Legión). El discurso subyaciente es el de el supremacismo norte americano. Basado no ya en su poderío militar sino en la superioridad moral de sus ideales fundadores (un “pasado glorioso” del cual se ha obviado la esclavitud y el exterminio de los indios). En su discurso de Chicago habla de “un nuevo amanecer americano”. Y se dirige a todos los habitantes del planeta, consciente de encarnar el “destino manifiesto”. Obama es un buen patriota, y el patriotismo es el eje de todos sus discursos.

Cualquier guionista sabe que un film requiere de una serie de elementos para triunfar en la taquilla. Después de la matanza de los villanos por el héroe se hace necesaria una escena romántica, como contrapunto. El héroe es siempre el mismo: el sueño americano. De la noche a la mañana, Norteamérica ya no es un país racista (pero los presos en los corredores de la muerte no se hacen ilusiones: ¿dejó de ser machista Pakistán cuando Benazir Bhuto ganó las elecciones?). Este es el cuento contado por Obama. Y es cierto que me siento feliz con su victoria, así que pueden ustedes considerarme como parte de este show. Los norteamericanos nos han colonizado el subconsciente, dice un personaje de la película de Wim Wendres ‘El amigo americano’. Debemos reconocerlo sin remedio y disfrutar como niños con el nuevo espectáculo que los norteamericanos nos ofrecen. E incluso celebrarlo y aplaudir en la butaca. No en vano Hollywood es llamada “la fábrica de sueños”. Pero no nos engañemos: Obama no es el cambio, ni va a paralizar los planes de dominio planetario. Obama es el actor que garantiza la continuidad del Nuevo Siglo Americano. Obama y Bush están del mismo lado.

Todos tenemos ilusiones, no podríamos vivir sin ellas. Ahora los Estados Unidos van a reducir su gasto militar para combatir el hambre en el mundo… Que las espadas se conviertan en arados y los corderos se paseen tranquilamente entre las fieras. Pero solo unas cuantas espadas, solo unas cuantas fieras: el espectáculo debe continuar. El siguiente capítulo ya ha sido anunciado. No le temblará la mano, será un enérgico comandante en jefe.

Todo el mundo necesita ilusiones. Obama y su equipo han tenido la habilidad de crear la ilusión necesaria justo en el momento preciso. Obama es una estrella en el cielo tenebroso de la sociedad del espectáculo, a la que algunos llaman (no sin cinismo) ‘democracia’.

Abdennur Prado. Presidente de la Junta Islámica Catalana

¿Quién es realmente Barack Obama?

¿Quién es realmente Barack Obama?

John Gerring y Joshya Yesnowitz
Le Monde Diplomatique

El senador por Illinois aceptó ante las más de 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco Field de Denver (Colorado) y cerca de 40.000.000 millones de espectadores por televisión, ser el candidato del Partido Demócrata a la Casa Blanca.

Va siendo hora de conocer, más allá del halo mediático, quién es realmente Barack Obama. El análisis de sus discursos revela una personalidad que seduce sobre todo por su retórica universalista y que la sitúa a la izquierda del Partido Demócrata. Sin embargo, en medio de la crisis económica que golpea a Estados Unidos, el senador por Illinois no ha propuesto hasta ahora nada para reducir el abismo que se ensancha entre ricos y pobres.

La candidatura de Barack Obama tiene tanto las características de un movimiento político como de una campaña electoral clásica, tal como lo muestran las multitudes electrizadas que se apretujan en sus mitines, las decenas de voluntarios que lo asisten y más de un millón de pequeños donantes. Este movimiento movilizó a muchos nuevos votantes hacia el proceso democrático, en particular a jóvenes e “independientes” (1). Como consecuencia de semejante entusiasmo y de la cerrada lucha por llegar a la candidatura del partido, la participación en las primarias y en los caucus (comités electorales) demócratas ha alcanzado un récord histórico en todo el país (2).

Y, sin embargo, las opiniones divergen sobre lo que representa la candidatura de Obama. Para sus partidarios, encarna en la política estadounidense, una fuerza fundamentalmente nueva que se eleva por encima del espíritu de partido y les ordena a los estadounidenses dar la espalda al callejón sin salida de la política de puertas cerradas de Washington. Para sus oponentes dentro del Partido Demócrata, que han apoyado la candidatura de su rival, la senadora por Nueva York Hillary Clinton, Obama no es más que grandilocuencia. Para colmo, es demasiado joven y le falta experiencia. En cuanto a los republicanos, juzgan que Obama es seductor, pero no ofrece ninguna sorpresa; sería un progresista de la vieja escuela, preocupado ante todo por redistribuir los ingresos a través de los impuestos, nada distinto de los que lo precedieron.

Cada uno de estos puntos de vista tiene una parte de verdad. La novedad del hombre, su frescura y su recorrido personal han brindado a los comentaristas mucha tela para cortar. Nacido de un padre originario de Kenia y de una madre proveniente de Kansas, Obama creció en Hawai, donde sus padres se conocieron, y en Indonesia, en donde residió su madre para proseguir las investigaciones que realizaba para su doctorado en antropología (y donde volvió a casarse, dándole un padrastro indonesio). Obama realizó sus estudios superiores en California (Occidental College) y en Nueva York (Columbia University), y luego trabajó como asistente social en los barrios del sur de Chicago antes de obtener su diploma de derecho en Massachussets (Harvard). Así, Obama aparece como un palimpsesto sobre el cual el mundo ha superpuesto numerosos temas.

Es un mensajero, pero no un arquitecto del Partido Demócrata moderno. Novedades aparte, su candidatura retoma toda una serie de temas demócratas convertidos en tradicionales. Desde el final del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, el Partido Demócrata se definió por su oposición a la concentración del poder y la riqueza en la sociedad estadounidense. Los candidatos demócratas a la presidencia -entre los cuales podemos mencionar a William Jennings Bryan (candidato en 1896, 1900 y 1908), Woodrow Wilson (1912, 1916), Franklin Roosevelt (1932 a 1944) y Harry Truman (1948)- hicieron campaña a favor del “pueblo” y contra los “intereses”. Su visión plebiscitaria del poder político esperaba que la “gente común” se gobernara directamente (o lo más directamente posible) y consideraba a los grupos de intereses como corruptos y codiciosos. Esos candidatos eran fulminantes contra la concentración del poder por los capitalistas, encarnados en los trusts o las grandes empresas. Oponiéndose a los privilegios de las elites, los demócratas pretendían ser los campeones del hombre corriente, al que se suponía blanco y de origen europeo. Era el auge de la era populista (3).

Después de la Segunda Guerra Mundial se atenuó el populismo demócrata, como lo manifestaron las campañas de Adlai Stevenson (1952, 1956), y luego las de John Kennedy (1960), Lyndon Johnson (1964) y Hubert Humphrey (1968). El antagonismo entre las clases sociales pasó a un segundo plano. Por cierto, los demócratas de la posguerra defendieron las reformas sociales de la época del desmantelamiento de los carteles (”Progressive era”) y las del New Deal (4) después, y con frecuencia trataron de ampliar su campo de aplicación (especialmente en materia de jubilaciones). Sin embargo, desaparecieron de su discurso público todas las referencias a la “lucha de clases”; las sustituyeron por un llamamiento a la unión universal entre el conjunto de razas, creencias y clases.

En esos tiempos de Guerra Fría, esa estrategia retórica tenía especialmente el objetivo de alejarse de cualquier asociación con el comunismo, sinónimo de antiestadounidense, y del movimiento sindical, cada vez menos popular porque era percibido como corrupto. Los demócratas de la posguerra le exigieron cada vez menos al Estado que regulara el sector privado y ya no se encarnizaban con las grandes empresas. Esta nueva ideología universalista y aglutinadora expresaba el objetivo político, fundamentalmente nuevo, del Partido Demócrata. A partir de 1948 y con la adopción de las primeras medidas que garantizaban los derechos cívicos, el partido apoyó una intervención pública a favor de los derechos de las mujeres y de las “minorías”. Inicialmente, los afroestadounidenses constituían la única minoría considerada como tal. Una vez establecido el precedente de los derechos cívicos otorgados a los negros, el partido abrazó la causa de las mujeres, los hispanos, los homosexuales, y de una multitud de grupos diversos definidos según criterios étnicos o intereses particulares. La filosofía de los derechos no terminaba nunca de ampliarse. Así, durante el curso del siglo XX, el partido pasó de una ideología de “gobierno de la mayoría” a otra que insistía más en los “derechos de las minorías”.

En esta marcha hacia la unidad fraternal, tanto masculina como femenina, quedaba un paso por franquear. Hasta entonces, los abanderados del partido para ocupar la presidencia habían sido exclusivamente blancos y de sexo masculino. Se alentaba a las mujeres y a las minorías a votar por los demócratas, pero no se les confiaba la tarea suprema (aunque varios de sus representantes hayan tratado de conseguirlo, entre los cuales puede mencionarse a Jesse Jackson en 1984 y a Patricia Schroeder en 1988). Después de haber sostenido durante medio siglo un discurso a favor de la inclusión, el partido se encuentra hoy a punto de pasar a la acción. Cualquiera que sea el candidato designado en la Convención demócrata de Denver, a finales de agosto -Obama o Clinton-, significará, por su recorrido profesional y por su vida, un paso adelante del moderno Partido Demócrata. Su único rival serio, blanco y dotado de un cromosoma Y (masculino), era John Edwards, que abandonó después de la primera serie de primarias. Pero éste había centrado su campaña en temas que insistían en las disparidades sociales y en la desigualdad de los ingresos.

Los dos candidatos que han seguido en liza hasta el 3 de junio no han defendido el tema universalista con la misma energía. Mientras que la señora Clinton -copresidenta de hecho durante la Administración de su marido William Clinton (1993-2001)- se presenta como una experta en materia de gobierno y lucha por un servicio médico universal, Obama encarna de maravilla la nueva ideología demócrata. En esta era post-industrial, el favor del partido no lo ha conquistado únicamente con la edificante historia de su vida, sino también con su vuelo lírico. Presentado por primera vez ante un público nacional en julio de 2004, cuando pronunció un discurso en la convención demócrata, el que en ese momento era candidato a senador por el estado de Illinois conquistó a los delegados (y a los medios de comunicación) instando, lejos de toda ideología precisa, a creer en la comunidad y en la ciudadanía. Su discurso se hizo célebre:
“No hay una América progresista y una América conservadora, hay los Estados Unidos de América. No hay una América negra y una América blanca, una América latina y una América asiática, hay los Estados Unidos de América. (…) Nosotros veneramos a un Dios todopoderoso en los estados azules (de mayoría demócrata), y no nos gusta que los agentes federales husmeen en nuestras bibliotecas en los estados rojos (de mayoría republicana). Nosotros preparamos los campeonatos de baloncesto en los estados azules y tenemos amigos gays en los estados rojos. Hay patriotas que se han opuesto a la guerra de Irak y patriotas que la han apoyado. Somos un único pueblo, todos hemos prestado juramento de fidelidad a la bandera, todos defendemos a los Estados Unidos de América”.

En sus mítines -que algunos observadores han comparado con sermones religiosos- Obama señala sistemáticamente a sus partidarios que todos los estadounidenses, independientemente de su raza, color y sexo, pueden conocer la prosperidad. Su propio nombre, nos explica, resume las ventajas de Estados Unidos: “(Mis padres me) dieron un nombre africano, Barack, que quiere decir “bendito”, pensando que en una América tolerante, el nombre que uno lleva no es un obstáculo para el éxito. Pensaron que yo iría a las mejores escuelas del país, aunque ellos no fueran ricos, porque en una América generosa no hay necesidad de ser rico para realizar el potencial que se tiene”.

El senador por Illinois presenta su candidatura como post-partidaria y post-racial, dirigida a reunir a todo el mundo en un consenso a favor del “cambio”. Aunque vaga, la idea llega. Permite que los partidarios del candidato se creen una imagen de Obama independientemente del programa que propone. Eso no significa que el pretendiente demócrata evite comprometerse -lo ha demostrado a propósito de Irak (5)-, pero sus simpatizantes dejan a veces de lado sus tomas de posición, porque prefieren la representación de conjunto que comunica su candidato.

En su mensaje, la convergencia entre la forma y el contenido nunca es tan manifiesta como en el eslogan “Sí, podemos” (Yes, we can), que encarna los temas universalistas de la inclusión y de la tolerancia, en un estilo de pregunta y respuesta evocador de la tradición participativa de la iglesia afro-americana (véase el recuadro). En resumen, el candidato representa la apoteosis del universalismo demócrata que el partido afirma desde hace medio siglo.

Durante la campaña ha sufrido repetidos ataques: William Clinton primero y el senador republicano John McCain después, lo han acusado de ser “únicamente retórico” y “elocuente pero vacío”, con falta de sustancia y de peso. Se le reprocha un conocimiento sumario del funcionamiento del aparato del Estado y la ausencia de un programa claro. Estas críticas expresan una inquietud legítima. Pero la política es también un asunto de lenguaje fuerte, evocador, “poético” (retomando este epíteto que pretende ser descalificante cuando se aplica a Obama). Las palabras, y la capacidad para pronunciarlas, representan el arte de la profesión, porque la política es un arte retórico. Los estadounidenses escuchaban a Ronald Reagan, y les gustaba lo que oían. No puede decirse lo mismo del actual presidente o de su padre.

De la misma manera, Hillary Clinton se distingue de casi todos los demás recientes candidatos demócratas a la presidencia (incluyendo a su esposo) por su dominio del arte de la comunicación, sin el cual el hombre o la mujer políticos no pueden llevar a cabo muchas cosas. La sabiduría popular (que Hillary Clinton siempre menciona) supone que aunque se logra movilizar a un electorado con el modo poesía, una nación se gobierna con el modo prosa. Pero en esta época de campaña electoral permanente, siempre es importante dominar ambos registros. No tiene nada de accidental que los dirigentes estadounidenses considerados como los más grandes sean aquellos a los que se recuerda por sus palabras.

Hace ya un siglo y medio, los adversarios de Abraham Lincoln lo acusaron de disimular sus verdaderas intenciones tras una bruma de palabras que sonaban bien, pero que eran sustancialmente ambiguas. Durante su campaña para la presidencia en 1860, Lincoln fue presionado más de una vez para que tomara claramente posición sobre la abolición de la esclavitud; pero la bandera bajo la cual había elegido hacer su campaña era la del nacionalismo; él se describía a sí mismo como salvador de la Unión y no como protector de los negros; profesaba aversión por la esclavitud, pero precisaba que se trataba de una opinión personal que no se traduciría en medidas significativas en caso de ser elegido.

Este ejercicio de equívoco electoral se cuenta entre los más notables de los anales de la política. Sin embargo, los estadounidenses de hoy, negros y blancos, probablemente lo defenderían porque era la única estrategia capaz de llevar a Lincoln a la candidatura republicana y, con un poco de suerte, a la presidencia.

Si los electores eligen a Obama en noviembre, su presunto progresismo tiene más oportunidades de estar sujeto a controversia que su raza. Sus votantes anteriores (primero para la Asamblea de Illinois y luego para el Senado de Estados Unidos), al igual que sus aliados políticos, lo ubican a la izquierda del Partido Demócrata. En todo caso, más a la izquierda que todos los candidatos nominados por este partido desde hace mucho tiempo. En este sentido, la modernidad de Obama no tiene nada que ver con la de Bill Clinton cuando fue elegido en 1992, con un programa de centro derecha. Si en agosto próximo, en Denver, consigue ser el candidato de su partido, el senador de Illinois será tal vez clasificado por los historiadores como el demócrata más inclinado a la izquierda desde George McGovern en 1972. ¿Elegirá hacer campaña como un claro progresista? ¿Le permitirán sus adversarios presentarse como si estuviera por encima de la pelea partidaria?

“Sí, podemos”

“Cuando hemos superado pruebas aparentemente insuperables; cuando nos han dicho que no estábamos listos, o que no había que intentar hacer algo, o que no podíamos, generaciones de estadounidenses respondieron con un simple credo que resume el espíritu de un pueblo.

Sí, podemos.

Este credo estaba inscrito en los documentos fundadores que declararon el destino de un país.

Sí, podemos.

Fue murmurado por los esclavos y los abolicionistas, abriendo un camino de luz hacia la libertad en la más tenebrosa de las noches.

Sí, podemos.

Fue cantado por los inmigrantes que dejaban lejanas costas y por los pioneros que avanzaban hacia el Oeste a pesar de una naturaleza despiadada.

Sí, podemos.

Fue el grito de los obreros que se sindicalizaban; de las mujeres que luchaban por el derecho a votar; de un presidente que hizo de la Luna nuestra nueva frontera; y de un rey que nos condujo a la cima de la montaña y nos mostró el camino hacia la Tierra prometida.

Sí, nosotros podemos lograr la justicia y la igualdad. Sí, podemos conseguir las oportunidades y la prosperidad. Sí, podemos curar a esta nación. Sí, podemos reparar este mundo.

Sí, podemos”.

Discurso de campaña en el estado de New Hampshire, 10 de enero de 2008

Notas:
(1) Es decir, ciudadanos que eligen no estar afiliados a ninguno de los dos grandes partidos en el momento en que se inscriben en las listas electorales. La pregunta sobre su preferencia política se les plantea en ese momento, con el fin de determinar en qué primaria podrán participar. Porque en muchos Estados, un elector inscrito como “demócrata”, o como “republicano”, no podrá participar en otra primaria que la de “su” partido. En la elección general, naturalmente cada elector tiene la libertad de votar por el candidato del partido contrario.
(2) Para datos relativos a los grupos demográficos y a la participación electoral, véase el “United States Election Project”, en http://elections.gmu.edu
(3) Este esbozo histórico se inspira en la obra de John Gerring, Party Ideologies in America, 1828-1996 , Cambridge University Press, Cambridge, 1998.
(4) Medidas económicas y sociales tomadas en Estados Unidos entre 1933 y 1939, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt.
(5) El 2 de octubre de 2002, mientras una mayoría de estadounidenses apoyaba la política del presidente George W. Bush, Obama participó en una manifestación anti-bélica y pronunció un discurso importante.

John Gerring es profesor de ciencias políticas de la Universidad de Boston (Massachusetts, Estados Unidos) y autor de Party Ideologies in America, 1828-1996 (Cambridge University Press, Cambridge 1998). Yoshua Yesnowitz hace su doctorado en la Universidad de Boston.

Tomado de Rebelion.org

Obama, presidente de Estados Unidos

Obama, presidente de Estados Unidos
El senador demócrata Barack Obama ha ganado una extenuante batalla de dos años para llegar a la Casa Blanca, venciendo al republicano John McCain para convertirse en el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.

Obama, de 47 años y en su primer período como legislador por Illinois, será investido como el presidente estadounidense número 44 el 20 de enero del 2009.

Según la proyección elaborada a partir de sondeos a boca de urna contrastada con los primeros resultados oficiales disponibles, Obama tendría 338 delegados -27 más de los necesarios para cantar victoria- frente a 156 del candidato republicano, John McCain. Una abrumadora mayoría que humilla a los republicanos en general, pero sobretodo al presidente George Bush saliente del que solo pensaba en desmarcarse el candidato republicano y que se vio obligado a votar desde la discreción de un voto por correo mientras se ocultaba en su rancho de Texas.

Barack Obama ha asegurado la presidencia de EEUU en una noche sin sobresaltos, en la que los astros se fueron alineando poco a poco a su favor y en la que logró algunos de los estados más codiciados de la jornada electoral como Virginia y Ohio.

La velada fue muy distinta a la del 2004, cuando el nombre del ganador, George W. Bush, no se conoció hasta bien entrada la madrugada y sobre todo a la de 2000, cuando, tras un monumental fiasco en Florida y un mes de espera, Bush se alzó también triunfal.

Nada de eso ocurrió esa noche. A las 04.00 GMT del miércoles Barack Obama selló la presidencia al superar los 270 votos electorales necesarios.
Desafíos

El líder demócrata deberá enfrentarse de inmediato a varios desafíos a los que les ha llevado  -o nos ha llevado a toda la comunidad internacional- el saliente Bush: colapso financiero mundial, guerras de Iraq y Afganistán, confrontación con Irán y China, injerencia y soberbia con América Latina que se convierten en agresión e intentos de desestabilización en Venezuela, Bolivia y Cuba. Obama ha realizado un esperanzador discurso en su primera intervención como virtual presidente para quienes aún crean en el sistema político estadounidense, no olvidemos que un tercio de los ciudadanos siguen sin votar . “Tenemos que afrontar dos guerras, la peor crisis de nuestra historia, los padres se van a la casa pensando cómo van a pagar las facturas… la gente no estará sola. Nunca he tenido tantas esperanzas para Estados Unidos como las que tengo esta noche”, ha comentado.

McCain ha ofrecido un discurso en Arizona, minutos después de conocerse la victoria de Obama, en el que ha felicitado a su rival .”Es el final de un largo viaje. El pueblo americano ha hablado y lo ha hecho con claridad. Este éxito merece mi respeto por la perseverancia de Obama, que muchos consideraban que no tenía mucho que decir”.

El Parque Grant de Chicago estalló en una gigantesca explosión de euforia cuando la cadena de televisión CNN anunció a las 04,00 horas GMT que el candidato demócrata Barack Obama se convertía en el próximo presidente de los Estados Unidos.

Segundos después de que la CNN proyectase la victoria de Obama, las líneas telefónicas en Chicago se colapsaron debido a la cantidad de gente que utilizaba sus teléfonos móviles para comunicar la noticia.
Victoria aplastante

El triunfo del candidato demócrata se confirmó poco después de las 23.00 horas locales (04.00 GMT), cuando las principales cadenas de televisión le declararon ganador en los estados de California, donde se disputaban 55 votos; Oregón, con 7, y Washington, con 11. Que se encaminaba a la victoria había quedado ya claro más de una hora antes, cuando las cadenas de televisión le habían dado como vencedor en Ohio y Pensilvania, dos estados considerados clave, sin los cuales McCain se quedaba sin una vía realista para sumar los 270 votos electorales necesarios para la victoria.

Barack Obama se ha convertido en el primer presidente afroamericano de EEUU pero también es el primer candidato en ganar las elecciones con un “landslide”, una mayoría abrumadora en la jerga electoral estadounidense, desde 1996.

Las proyecciones de resultados de las elecciones presidenciales celebradas hoy en Estados Unidos adjudican al demócrata Barack Obama 338 votos electorales corresponientes a 23 estados, y al republicano John McCain 157 de 18 estados.

Obama es así el primer candidato en lograr una victoria tan abrumadora desde que Bill Clinton derrotó a Bob Dole en 1996 con 379 votos electorales frente a 159 de su rival. El nuevo mandatario estadounidense ha cumplido con las expectativas de aquellos analistas que predecían que Obama iba a conseguir la Presidencia con un “landslide”, un término que significa algo así como “ganar por goleada”.

Entre los estados logrados por Obama se encuentran Pensilvania, Nuevo México, Ohio y Florida, considerados todos ellos clave para la victoria, mientras que McCain venció en Texas, abundante en votos electorales, así como en varios estados del sur, según las proyecciones de las cadenas de televisión estadounidenses.
Senado

Los demócratas han logrado ampliar su posición de mayoría en el Senado de EEUU, en el que esperan alcanzar la cifra mágica de 60 escaños del total de cien por primera vez en tres décadas, según las proyecciones de las cadenas de televisión.

En la actualidad, los demócratas cuentan con 51 escaños en el Senado -incluyendo a los dos independientes que suelen votar con ellos- frente a 49 de los republicanos.

El panorama que recibe Obama

Obama se enfrenta dentro de su país a una crisis económica y un déficit que dejará en las cuentas del estado el mandatario saliente. Cuando Bush asumió el poder heredó 651 mil millones de dólares superávit, pero lo deja con un déficit presupuestario récord de 483 mil millones de dólares, sin tomar en consideración el paquete de estimulo económico de 700 mil millones de dólares destinado a los bancos.

A la situación económica se unen varias tareas pendientes que Bush deja sin resolver en el plano internacional. Una de ellas es Iraq y el futuro de las tropas estadounidenses en ese país. Afganistán sigue siendo una herida cada vez más grave. Como candidato, Obama no descartó enviar mandar más tropas a ese país para controlar la situación, lo que no augura nada bueno. El proceso de paz en Medio Oriente está estancando, allí Obama ha vuelto de nuevo a expresar su apoyo a Israel y su abandono de los palestinos.  Las relaciones con Rusia, cuya potencia parece despertar, se han deteriorado.

Con respecto a América Latina, la intolerancia de Bush y su incomprensión y soberbia hacia los cambios de esa región provocaron que se rompieran muchos puentes de comunicación, así la tensión con Venezuela se tradujo en el retiro de embajadores. Lo mismo sucedió con Bolivia. Bush dejó pendiente los tratados de Libre Comercio con Colombia y Panamá, ya que nunca logró que el Congreso los aprobara. En cuanto a los derechos humanos, sin duda la vergüenza de Guantánamo es “la peor herencia” de Bush. El presidente saliente cuenta con sólo 23% de aprobación, el nivel más bajo en la historia de la encuestadora Gallup y un punto por debajo del que tenía Richard Nixon cuando dimitió por el escándalo Watergate.

Cambio

La victoria de Obama tampoco debe hacer olvidar que se hace con una abstención de un tercio de los ciudadanos que no se creen el sistema político y electoral estadounidense, un mecanismo de voto que limita el espectro político a dos países, un sistema de información de las propuestas políticas basado en el pago de publicidad en los medios de comunicación privados y un modelo de recaudación de fondos que convierte a los políticos en rehenes de las grandes empresas que financian sus campañas electorales.

Quedará ver si cuando dicen “cambio” en la política estadounidense se refieren a algo más que el color de la piel del presidente.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75483

La Unión Europea prueba con Centroamérica la trampa del “libre comercio”

Rebelión. La cuarta ronda de negociaciones en aras de la firma de un tratado de libre comercio (TLC), entre la Unión Europea y América Central, bautizado por la UE como “Acuerdo de Asociación” (ADA), concluyó el 18 de julio pasado en Bruselas. Esta ronda se inscribe como antesala de una próxima reunión que tendrá a Guatemala como sede, en la segunda semana de octubre del presente año. Para entonces, se discutirá “producto por producto”: el meollo de la negociación, en la que se exhibirán las pruebas de cohesión y los choques de intereses.

Este ADA, es “un TLC con rostro más humano”, según los negociadores europeos, visto que más allá del intercambio de mercancías incluye diálogo político y cooperación internacional. Pero la sociedad civil centroamericana no traga el anzuelo y como dice el diputado salvadoreño por el FMLN Sygfrido Reyes “en realidad se trata del típico TLC envuelto en papel de regalo”.

En el pasado de Centroamérica se recuerda la explotación histórica de las transnacionales de la fruta, el café y otras materia primas, que instalaban y deponían dictaduras con la condecendencia de las élites locales. Hoy en cambio, después de dos décadas de la llegada de la transición democrática, son los tratados comerciales los que institucionalizan el trabajo sucio de la explotación, en una especie de modernización de la injusticia.

Con el fin de las guerras civiles y los movimientos de liberación en centroamérica (en los años noventa), hoy el panorama político está cambiando: en Guatemala está en el poder el presidente Alvaro Colom, que desde hace menos de un año guía el país y se dice de centro-izquierda, y junto al gobierno hondureño de Zelaya se están abriendo a las iniciativas solidarias como Petrocaribe, el “brazo energético” del ALBA, una iniciativa que representa el alter-ego de los TLC’s propuestos por el Norte del mundo (sin duda, no por mérito de estos dos gobiernos, más bien porque la inflación alimentada por la crisis en acto en Centroamérica substrae consenso y nutre la oposición política interna). En Nicaragua, estrecho entre promesas, nuevos compromisos y viejos enemigos, ha regresado desde hace un año y medio al poder Daniel Ortega, el comandante de la Revolución de los años ochenta, que dio tantos dolores de cabeza a la administración Reagan. En Panamá guía el país el progresista Martín Torrijos, hijo de Omar Torrijos, un gran amigo de la Revolución Sandinista. En el Salvador, en cambio, el presidente Antonio Saca, socialdemócrata de derecha y filo USA, está llegando al final de su criticado mandato, mientras la antigua guerrilla, el FMLN (hoy un partido político en la vida pública, desde el final de la guerra en el 1992) está intentando crear una plataforma electoral inclusiva con Mauricio Funes al frente, con buenas posibilidades de vencer las elecciones en marzo del próximo año.

Sobre este andamiaje político en contínua metamorfósis, los gobiernos europeos pretenden que la aprobación del ADA no vaya más allá del primer semestre del 2009. Pero, “en la otra cara de la moneda” de este tratado, se esconde un acuerdo geo-estratégico, aseguran las organizaciones populares del istmo centroamericano. La UE es el segundo socio comercial de Centroamérica (después de los Estados Unidos), importa el 0,43% y exporta el 0,40% de su comercio con el resto del mundo. Este ADA, en efecto, parece no estar interesado en las mercancías centroamericanas en sí; un acuerdo bilateral con Costa Rica, que cubre el 60% de la balanza comercial UE-CA, resolvería el “problema mercancías”. El verdadero botín son los sectores estratégicos de las economías nacionales, como la generación energética, la gestión del servicio hídrico y la construcción de represas, la telefonía y la riqueza de la reserva bio-genética: maná del cielo que esperan con apetito las transnacionales farmacéuticas.

Además, la intención de hacer de centroamérica un Hub cerealicola se hace cada vez más evidente, con la pretensión de asegurar la producción de etanol a base de maíz, alimento sobre el cual se basa la autosuficiencia y la cultura alimentaria de estos países. El precio del maíz -según la FAO- se ha duplicado en la región en el 2007, estimulado por el incentivo hacia un futuro bio-mercado de combustibles con una serie de necro-efectos colaterales. De hecho, este ADA se encuentra con una América Central (con sus cerca de 37 millones de habitantes), que día a día se vuelve más pobre. La inflación viene alimentada cotidianamente por un tríptico de efectos de la globalización en Centroamérica: “el efecto etanol” dispara los precios de los cereales, seguido de las alzas del precio del petróleo que catalizan la reacción, irradiando la carestía en la mayoría empobrecida de la población y al final, la recesión que viene de los Estados Unidos, principal socio comercial de Centroamérica con una balanza comercial de 40% entre importaciones y exportaciones. Resultado: más indigencia para los ya los hambrientos.

A cuentas hechas, es éste el paisaje social en el cual los gobiernos europeos intentan insertarse y reclaman su parte del botín en el olvidado Centroamérica. La Unión Europea se enrumba en la dirección de la tendencia global (luego de la parálisis de los ultimos años en las negociaciones en la OMC) y pretende recorrer el sendero abierto por los Estados Unidos, que el año pasado en el clásico “divide y vencerás” ha concluido una serie de tratados bilaterales, poniendo en escena la participación de la sociedad civil Centroamericana, para llegar a la firma del DR-CAFTA . Al parecer, Europa intenta esta vía con el objetivo de entrar en Latinoamérica por su puerta más débil en términos comerciales y de cohesión política regional. Todo esto porque con el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones, no ha tenido mejor suerte.

Las perspectivas para el futuro, afirman las organizaciones populares, no son alentadoras: el incremento de las importaciones de cereales de los países centroamericanos, que por cada 5 toneladas de maíz que ingresa a uno de ellos, un campesino se vuelve emigrante y con él, emigran y se pierden en la ciudad, siglos de sabiduría campesina sin pasaje de regreso.

El trabajoso proceso de integración Centroamericana, una de las condiciones que los gobiernos europeos han impuesto para la puesta en marcha de las negociaciones, es un proceso que avanza como con el freno de mano accionado. De una parte mediatizado por el nacionalismo inculcado históricamente para manejar mejor a estos países y no permitir la formación de un frente común. De otra, debido a las asimetrías existentes entre estos países: los 886 dolares del PIB per capita de Nicaragua, vuelcan al vecino Costa Rica (con sus 4908 dolares al año), un millón de nicaraguenses desempleados. Desigualdades como éstas, obstaculizan la apertura de las fronteras a personas y mercancías, para las cuales es necesario más tiempo, aseguran las organizaciones populares de la región.

Estos tratados, declaran los dirigentes de Vía Campesina, “están hechos a la medida de las grandes transnacionales y de las élites agro-exportadoras locales. Al final, quien paga el costo social de sus consecuencias somos nosotros, los campesinos y agricultores centroamericanos, son 42 las transnacionales europeas que están esperando el semáforo verde para lanzarse sobre los recursos de nuestros países”.

FORO MESOAMERICANO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES, PARTIDOS POLITICOS Y EL ALBA

DECLARACION

Los Movimientos Sociales, Partidos Politicos de izquierda y el ALBA, presentes, en el Foro ALBA-MESOAMERICA, en la ciudad de Managua los días 16 y 17 de julio del año 2008 en el marco de la celebración del XXIX Aniversario de la Revolución Popular Sandinista, expresamos las siguientes consideraciones:

-Que los efectos de agotamiento y crisis global del modelo capitalista neoliberal afectan a todos los países y sociedades del mundo y con mayor severidad a nuestros países empobrecidos.

-Que la crisis del modelo neoliberal es en todos los órdenes de la vida económica, política, social y cultural de nuestros pueblos; particularmente manifiesta en las crisis energética, ambiental y alimentaria.

-Que nunca antes en la histora se había observado una crisis que basada en una descomunal creación y concentración de riquezas, haya creado tanta pobreza, poniendo en peligro la sobrevivencia del planeta y de sus habitantes.

-Que Latinoamérica conserva hoy en día los mayores recursos vírgenes naturales del planeta (oxígeno, agua, bosques, minerales, recursos marítimos, etc.), que son patrimonio de la humanidad, están siendo amenazados por los TLC, por la rapacidad de las multinacionales y gobiernos de los países más industrializados y el entreguismo vergonzante de las derechas locales.

-Que los partidos políticos, organizaciones sindicales, gremios y movimientos sociales en general, estamos enfrentando campañas de criminalización y despolitización de nuestro quehacer político.

-Que ha surgido y ya existe una nueva y revolucionaria forma de integración de nuestros países, pueblos y culturas a través del ALBA de los Pueblos. Una nueva forma que garantiza una verdadera y humana integración territorial, económica y política, basada en producción limpia, el comercio justo, la complementariedad, la solidaridad, la equidad, el respeto a nuestra soberanía y a la continua participación del poder ciudadano.

POR LO TANTO ACORDAMOS:

1. Organizar y desarrollar la lucha ideológica contra la institucionalidad y la hegemonía cultural de la derecha neoliberal y sus respectivas oligarquías.

2. Denunciar y poner en evidencia a los responsables del empobrecimiento, la exclusión, la corrupción y el entreguismo de los grupos oligarcas y sus aliados que han gobernado nuestros países desde la colonia.

3. Profundizar los procesos de convergencia y construcción de la unidad y causa común de los movimientos sociales, partidos de izquierda y gobiernos progresistas en la región para la construcción de un proyecto alternativo de desarrollo y bienestar que tenga como centro el ser humano y la justicia social.

4. Nos comprometemos a trabajar para fortalecer las iniciativas de integración solidaria entre los pueblos latinoamericanos, fortaleciendo y dando continuidad a la iniciativa de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA).

5. Llamamos a los movimientos sociales, los partidos de izquierda, a los gobiernos locales y al pueblo en general a rechazar por inhumanos los Tratados de Libre Comercio y el Acuerdo de Asociación de la UE y CA.

6. Instar a los partidos políticos de izquierda a que fomenten y trabajen fraternalmente con aquellos movimientos sociales que luchan por la soberanía y la justicia social, trabajando por la unidad alrededor de un proyecto de emancipación.

7. Nos comprometemos a defender con todos los medios posibles la biodiversidad, la producción campesina de alimentos, los recursos naturales, hídricos, minerales y marítimos de nuestra región.

8. Respaldar a los gobiernos progresistas que están siendo amenazados y desestabilizados por el imperialismo y las oligarquías locales. En el caso de Bolivia apoyar al compañero Evo Morales por los intentos de segregación de la nación boliviana. En el caso de Venezuela por la desestabilización interna organizada por los movimientos cívico-políticos de la extrema derecha. En el caso de Cuba por el criminal bloqueo que le ha impuesto durante 50 años el gobierno norteamericano. En el caso de Nicaragua por la campaña de desinformación de la derecha mediática y la instrumentación de algunos organismos cívico-políticos para desestabilizar al gobierno sandinista.

9. Repudiar y denunciar la nueva tendencia de los grupos oligarcas de derecha de criminalizar ly reprimir las luchas sociales en la región y solidarizarnos con los movimientos sociales en lucha contra el terrorismo de Estado.

10. Denunciamos la ocupación y asesinato de más de 1.300.000 iraquíes, la tortura y violación de mujeres y niños, así como la destrucción de la infraestructura del país por parte del Gobierno Norteamericano. Exigimos el retiro de las tropas imperialistas del Territorio Iraquí.

Dado en la ciudad de Managua el 18 de julio del 2008.

DECLARACION ESPECIAL

Las organizaciones presentes en el Foro Mesoamericano de los Movimientos Sociales, Partidos Políticos y el ALBA, celebrado en la ciudad de Managua, Nicaragua, los días 16 y 17 de julio del año 2008 en el marco del XXIX Aniversario de la Revolución Popular Sandinista, expresamos:

Nuestra más enérgica denuncia por la arbitraria detención e injustas condenas impuestas a: Gerardo, Fernando, Ramón, Antonio y René, 5 cubanos luchadores anti terroristas que guardan prisión desde hace 10 años en cárceles norteamericanas, y condenamos que connotados terroristas como Luis Posada Carriles, reclamado, producto de sus crímenes, por la justicia Venezolana y Panameña, gocen de total impunidad y protección del gobierno en territorio de los EE.UU.

Exigimos:

La inmediata liberación de los 5 patriotas cubanos y nos unimos al llamado mundial del reclamo para el otorgamiento de visas para Olga y Adriana, esposas de René y Gerardo, que nunca han podido visitarlos.

¡Libertad para los 5 héroes cubanos!

Dado en la ciudad de Managua el 18 de julio del 2008.

El G8 tiene que solucionar la crisis que han creado!

Los representantes de los 8 países más ricos del mundo se reunirán del 7 al 9 de Julio del 2008 en Hokkaido, Japón. Estos gobiernos han impuesto políticas que son la causa original de la crisis de los alimentos y de la agricultura. Esta crisis mundial empezó a surgir en los años 70 y dejó a 852 millones de personas en la extrema pobreza, la mayoría de ellas viviendo en las áreas rurales. La reciente crisis de los precios de los alimentos ha llevado la crisis a las ciudades, donde la gente ya no puede comprar suficiente comida. La crisis climática originada por el abuso de los combustibles fósiles en los países industrializados y la deforestación masiva por las compañías transnacionales, golpeará especialmente a los países pobres del Sur.
La reacción de la OMC, del Banco Mundial así como de los gobiernos del G8, ha sido desastrosa: simplemente impulsan las mismas políticas que han sido las causas de la crisis actual: más liberalización, más apoyo a los fertilizantes y semillas industriales, la revolución verde en África, más ayuda alimentaria y una rápida expansión de los agrocombustibles. Debido principalmente a la actitud de los países del G8, no se ha producido un avance en la conferencia de alto nivel organizada por la FAO y las compañías transnacionales recibieron un apoyo total para su iniciativa desastrosa de los agrocombustibles.
¡Ya basta! ¡Es irresponsable que ustedes y las instituciones multilaterales continúen destruyendo nuestra producción de alimentos y que nos dejen a la merced de un puñado de compañías transnacionales y de los mercados internacionales que no son capaces y no están interesados en alimentar al mundo!
Tenemos que detener el apoderamiento por parte de las grandes compañías, de la agricultura y el sector pesquero. La respuesta a la crisis climática y a la crisis de los alimentos es la producción de alimentos por parte de los campesinos y pequeños productores basada en recursos los locales y dirigida al consumo local.

Queremos que el G8 asuma su responsabilidad para dar los pasos adecuados para evitar una profundización de esta crisis potencialmente explosiva:
Que detengan la producción de agrocombustibles dirigida por las grandes compañías.
No más liberalización de los mercados agrícolas y pesqueros, que suspendan las negociaciones de la OMC, ALC y EPA
No más fallos y arreglos rápidos. Necesitamos un análisis profundo sobre la crisis y el desarrollo de políticas a nivel internacional y nacional que protejan y refuercen la producción de alimentos basada en los campesinos y los pequeños productores.
Los gobiernos del G8 y las empresas transnacionales tienen que asumir la responsabilidad total por la crisis climática y de los alimentos. A través del poder económico, ellos controlan el sistema de la ONU (la FAO, el programa mundial de alimentos, IFAD…), la OMC, Banco Mundial, FMI y las negociaciones de los acuerdos de libre comercio.
Los gobiernos del G8 tienen que tomar decisiones para solucionar la crisis y tendrían que permitir a otros países adoptar las medidas necesarias. El G8 en este momento crucial será decisivo para el destino de cientos de millones de personas en el mundo. El G8 tiene que tomar decisiones para solucionar el desastre que ha creado.
¡Movilízate, ven a Hokkaido!
La producción de alimentos basada en los campesinos y los pequeños productores y la agricultura ecológica para abastecer los mercados locales, es la mejor respuesta a la crisis climática y de los precios de los alimentos.
¡Ha llegado la hora de la soberanía alimentaria!
July 4th -9th Días de acción de los pueblos
Programa de acción en Hokkaido durante la cumbre del G8
4 de Julio Día de la Soberanía alimentaria. Movilización por los movimientos sociales internacionales..
5 de Julio Debate sobre la crisis climática y movilización
6 de Julio Acciones de las mujeres
7 de Julio Movilización de los movimientos sociales de Asia. 9 de Julio Conferencia de Prensa

Propuesta de estrategia regional en materia de acceso al suelo urbanizado

Propuesta de estrategia regional
en materia de acceso al suelo urbanizado

1. Introducción

En diciembre de 2007, una reunión de pobladores y técnicos de Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, realizada en Cochabamba y promovida por el Programa de Vivienda y Hábitat del Centro Cooperativo Sueco para América Latina, pasó revista a la situación del problema de la vivienda popular en esos países, evidenciando, una vez más, la amplitud y profundidad del problema.

Se vio allí la importancia estratégica de profundizar en los aspectos que hacen parte de la problemática general de la vivienda, y en particular en el del acceso al suelo urbanizado, que no sólo es uno de los principales, sino el primero en orden cronológico, lo que lo hace especialmente importante. Es que, como bien decía el luchador nicaragüense Bernardino Díaz Ochoa, “No somos pájaros, para vivir en el aire. No somos peces, para vivir en el mar. Somos humanos y vivimos en la tierra”, y por ello necesitamos tierra para vivir, y en particular para residir en ella.

Pero así como el acceso al financiamiento, a los materiales y aún al conocimiento técnico, hoy pasan por unas reglas de mercado que no hacen lugar a los sectores populares, también el acceso al suelo está regido por esas reglas, que no apuntan a la satisfacción de derechos elementales sino a la creación e incremento del lucro sobre la propiedad y el capital de las clases poseedoras y sobre la expropiación del trabajo de las clases desposeídas.

Es así que el primer paso en la procura de una vivienda digna no puede darse, o se da en condiciones de precariedad e inseguridad extremas: el Mercado no provee tierra para que los pobres construyan allí sus moradas, y por ello deben asentarse en zonas alejadas, carentes de servicios imprescindibles, o directamente tomar terrenos en las laderas, que se deslavan y arrastran con ello sus modestas viviendas, o en las orillas de ríos que crecen y se llevan las precarias construcciones, o próximos a depósitos de basura o en zonas tugurizadas de las ciudades.

El intercambio de ideas y experiencias en la reunión de Cochabamba mostró que éste es un eje esencial de la problemática habitacional y que es necesario un enfoque particularizado del mismo, que arroje luz sobre sus características y sobre las acciones que es necesario emprender para darle solución, y que defina una estrategia regional común al respecto. Se vio la importancia, además, de unir en este esfuerzo a otros países de América Latina, por lo cual se convocó a integrarse al mismo a compañeras y compañeros de Argentina, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Perú y República Dominicana, conformando así un grupo que representa a la mayoría de los países de la región.

El intercambio generado evidenció que si bien existen rasgos comunes muy importantes entre la situación en unos países y otros, también hay elementos diferenciadores, que incluso pueden darse entre regiones o ciudades del mismo país. Por ello, el trabajo se dividió en dos etapas: la elaboración de un diagnóstico sucinto para caracterizar los principales aspectos del problema y luego, la de una propuesta de solución a los mismos, que contemplando las diversidades, fuera válida para toda la región. El presente documento es el resultado de ese trabajo. Está abierto a la región y a otros aportes, que sin duda lo enriquecerán, y sólo quiere ser un insumo para avanzar, que se agregue y complemente otros esfuerzos que se están haciendo en el mismo sentido.
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Especial: De Pearl Harbor al 11-S

Provocaciones y pretextos para la guerra imperialista

En una democracia imperialista, la guerra no puede declararse con un simple decreto presidencial; exige el consentimiento de unas masas fuertemente motivadas y dispuestas a aceptar los sacrificios humanos y materiales que conlleva. Los líderes imperialistas tienen que crear sentimientos de injusticia y moralidad visibles y de gran carga emocional a fin fomentar la cohesión nacional y superar la oposición natural a las muertes tempranas, la destrucción y la perturbación de la vida civil, así como la brutal militarización que acompaña a la sumisión al dominio absolutista por parte de los militares.

La exigencia de inventarse una causa es particularmente evidente en los países imperialistas, por cuanto su territorio nacional no está amenazado. No hay un ejército de ocupación a la vista que oprima a las masas del país en su vida cotidiana. El enemigo no perturba la vida normal de cada día, como lo haría el reclutamiento forzoso. ¿Quién estaría dispuesto, en tiempo de paz, a sacrificar sus derechos constitucionales y su participación en la sociedad civil hasta sujetarse a una ley marcial que impidiera el ejercicio de todas sus libertades civiles?

La tarea de los gobernantes imperiales consiste en inventarse un mundo en el que el enemigo que vayan a atacar –por ejemplo, una potencia emergente como Japón— sea presentado como un invasor; o cuando se trate de movimientos revolucionarios –los comunistas chinos o coreanos— en guerra civil contra un gobernante satélite del imperio como un movimiento de agresión; o bien como una conspiración terrorista vinculada a movimientos antiimperialistas o anticoloniales islámicos o laicos. Las democracias imperialistas del pasado no tenían necesidad de consultar a las masas o de ganarse su apoyo en sus guerras expansionistas; contaban con ejércitos voluntarios, mercenarios y súbditos coloniales dirigidos y mandados por oficiales coloniales. Sólo con la confluencia del imperialismo, de las políticas electorales y de la guerra total surgió la necesidad de conseguir además el consentimiento y el entusiasmo que permitan llevar a cabo el reclutamiento masivo y obligatorio.

Dado que todas las guerras imperiales de Estados Unidos se han librado en ultramar, – lejos de cualquier amenaza de ataque o invasión— los gobernantes estadounidenses se hallan ante la particular tarea de conseguir un casus belli inmediato, espectacular e hipócritamente defensivo.

Con este objetivo, los presidentes de EE UU han creado circunstancias, inventado incidentes y actuado en complicidad con sus enemigos, a fin de excitar el belicoso temperamento de las masas en favor de la guerra.

El pretexto para las guerras son actos de provocación que ponen en marcha una serie de contramedidas por parte del enemigo, que luego se utilizan para justificar una movilización militar masiva por parte del imperio y legitimar así la guerra.

Las provocaciones maquinadas por los Estados requieren la complicidad uniforme de los medios de comunicación de masas en el periodo previo a la guerra abierta, es decir requieren que se presente a la potencia imperial como víctima de su propia y confiada inocencia y sus buenas intenciones. Las cuatro guerras imperiales principales libradas por Estados Unidos en los últimos 67 años recurrieron a provocaciones, pretextos e intensa propaganda por parte de los medios de comunicación de masas con el fin de movilizar a éstas en favor de la guerra. Un ejército de académicos, periodistas y expertos de los medios de comunicación reblandecen al público en preparación para la guerra por medio de escritos y comentarios demonizantes. Todos y cada uno de los aspectos de los objetivos militares se presentan como el mal total –y por ende, totalitario–, en el que hasta la más benigna política está vinculada a unos fines demoníacos del Estado en cuestión.

Dado que el enemigo en ciernes no tiene ningún lado bueno y, peor aún, dado que el Estado totalitario controla todo y a todos, no es posible ningún proceso de reforma interna o de cambio. De ahí que la derrota del mal total sólo pueda alcanzarse mediante la guerra total. El Estado y el pueblo convertidos en objetivos deben ser destruidos a fin de ser redimidos. En pocas palabras, es preciso disciplinar la democracia imperial y convertirla en un monstruo militar basado en la complicidad de las masas con sus crímenes de guerra imperial. La guerra contra el totalitarismo se convierte en el vehículo de control estatal total necesario para la guerra imperial.

En las guerras contra Japón, Corea, Vietnam y la guerra post 11 de septiembre contra un régimen nacionalista, laico e independiente de Iraq y la república islámica de Afganistán, el gobierno estadounidense, con el apoyo uniforme de los medios de comunicación y el Congreso, provocó una respuesta hostil por parte de sus objetivos y maquinó un pretexto en el que se basó la movilización masiva para unas guerras sangrientas y prolongadas.

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Entrevista con Vinicio Cerezo, ex presidente de Guatemala

Entrevista con Vinicio Cerezo, ex presidente de Guatemala
“El Plan Arias es una mentira histórica”

El ex presidente de Guatemala y firmante del histórico acuerdo Esquipulas II dice, 20 años después, que la iniciativa del plan de pacificación en Centroamérica fue suya y no del actual presidente de Costa Rica, Óscar Arias. El ahora diputado guatemalteco cree que el Nóbel con el cual fue premiado el presidente costarricense tuvo que haber sido entregado a los cinco presidentes de la región y no sólo a uno. Arias, dice Cerezo, se inventó “una gran mentira, y va a pagar la factura”. Este martes, ambos coinciden en Managua, donde recibirán, junto a Daniel Ortega, un doctorado Honoris Causa.

Detrás de Esquipulas II y del Nóbel de Óscar Arias hay una historia sin contar… Cuéntenosla.
El Nóbel lo merecíamos los cinco presidentes, francamente. La iniciativa fue mía, de eso no hay ninguna duda. Cuando yo propuse la reunión de presidentes y el plan de paz –que todavía no estaba en una fórmula de acuerdos-, Arias no estaba todavía como presidente de la república. No había sido electo. Naturalmente yo no puedo decir que el presidente Arias no se sumó a esto con mucho entusiasmo. El creía que había que lograr la paz en América Central, sólo que tenía una concepción diferente de las cuestiones.

Por ejemplo, de Nicaragua.
El miraba a Nicaragua como una Nicaragua revolucionaria, no necesariamente democrática; y que entonces el esfuerzo debería ser hecho entre cuatro presidentes “democráticos” y un presidente “no democrático”, también entre comillas. Esta era una afirmación.

¿Hablamos de la creación de la “Comunidad Democrática Centroamericana”?
Sí señor. Esa fue la propuesta básica de Arias. Nosotros dijimos no, no, no; e inmediatamente después de la toma de posesión de Arias en San José Costa Rica, en donde él propone precisamente eso, Napoleón Duarte me habla y me dice: “vos sos el que propone esto pero si firmamos el acuerdo de Arias hay guerra”. Nos conducía irremediablemente en el planteamiento de cuatro contra uno, y eso creaba las condiciones de una guerra.

Y se negaron.
Vamos a la reunión de Arias y le decimos: no podemos firmar ese acuerdo -que se llamó “una oración por la paz”-, pero que en la práctica era una propuesta de unirnos los cuatro para exigirle a Daniel Ortega que se volviera democrático. Eso conducía a la polarización.

Decidimos hacer una nueva reunión en donde estuviéramos todos. Esa fue la propuesta mía, apoyada por Napoleón Duarte. Esa fue crucial, porque entonces nos vinimos a la reunión primera de Esquipulas.

En junio de 1986.
Ahí se suscribe el acuerdo de hacer un acuerdo. Nos encerramos en un monasterio de claustro. Lo hicimos en Esquipulas por razones obvias: Esquipulas es un centro de fe centroamericano y había que dar un símbolo. Y efectivamente se convierte en un símbolo de la paz. Pero el claustro tenía una razón extremamente estratégica.

¿Cuál?
En ese lugar no podía entrar ningún agente de seguridad, ningún agente de servicio, ningún agente de nada, y entonces ni los rusos, ni los gringos ni los europeos podían poner micrófonos y saber qué íbamos a decidir nosotros allá adentro.
Frases

Es mentira que el presidente Arias llegó a presentar un documento… ¡pero es absolutamente mentira!

Los suecos han de estar arrepentidos de haber tomado esa decisión (darle el Nóbel a Arias). No lo pueden decir.

Es hora de contar la historia como debe de ser. No con los cuentos del ganador.

Si él (Arias) inventa una gran mentira va a pagar la factura de lo que inventó.

Costa Rica tiene un ejército tan grande como cualquier ejército de Centroamérica. Sólo que se llama Guardia Nacional.

¿¡En eso estaban pensando los jefes de estado de Centroamérica!?
Así es. Que no intervinieran. Porque el planteamiento mío era: seamos sujetos de nuestra propia historia. Y para hacerlo tenemos que tomar una decisión, hacer un acuerdo de comunicarnos entre nosotros y no permitir que nos digan ellos cómo hacer las cosas. Yo estaba leyendo un libro de un general de Vietnam que describía cómo los americanos los habían llevado a pelear con Camboya mintiéndoles. Entonces aconsejaba: cuando Estados Unidos esté metido en un conflicto regional, no permitan que les den información parcializada. Comuníquense entre ustedes para ver sí están diciéndole la verdad. Y ese fue el acuerdo que hicimos: vamos a hacer el acuerdo de que nosotros vamos a contarnos mutuamente lo que nos dicen los americanos que está pasando en el área.
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Argumentos de por qué Uribe y no Chávez debería ser llevado a la Corte Penal Internacional

En el medio de la crisis política entre Ecuador, Colombia y Venezuela por el asesinato de Raúl Reyes, el número dos de las FARC, en territorio ecuatoriano, Álvaro Uribe anunció la denuncia de Hugo Chávez ante la Corte Penal Internacional (CPI) “por patrocinio y financiación de genocidas”. Al parecer Uribe había encontrado en una computadora perteneciente a Raúl Reyes, y que sobrevivió al bombardeo del campamento donde se encontraba, información que “prueba” que Chávez donó a las FARC 300 millones de dólares y una dotación de armas.

La CPI sita en la Haya (Países Bajos) fue creada para enjuiciar “los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto” (artículo 5 del Estatuto de Roma que regula la CPI). Estos crímenes son genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y agresión. Por genocidio se entiende “la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso” (art. 6). Dada esta definición del genocidio no es posible aplicarle el calificativo a Chávez, sobre todo teniendo en cuenta que son los documentos supuestamente hallados en una computadora lo que le vincula a las FARC.

Las calumnias vertidas sobre Chávez en realidad no se las cree ni el mismo Uribe, de hecho la mayoría de los miembros de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, que integran los ex gobernantes colombianos entre otros, le planteó a Uribe reconsiderar la demanda ante la CPI durante una reunión el martes 4 de marzo en la que analizaron la crisis diplomática con Ecuador y Venezuela. Seguramente la Comisión se dio cuenta de lo ridículo de la acusación, pero el daño ya estaba hecho, aunque el farol de Uribe no llegue a más, los principales medios de comunicación occidentales publicaron la denuncia contra Chávez y muchos de ellos se atrevieron a dar como cierta su relación con las FARC, con lo que la táctica de distracción, en la que el agresor se hizo pasar por víctima, tuvo el efecto esperado.

Ahora en cambio, podríamos estudiar las posibilidades que existen de sentar a Uribe en el banco de los acusados de la CPI. Primero, habría que ver los vínculos que tiene Uribe con los grupos de paramilitares que existen en Colombia, para después establecer si las actividades delictivas de estos grupos criminales podrían caer dentro de la jurisdicción de la CPI.

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